Con el interruptor de pared (un interruptor basculante convencional) puedes ajustar el brillo en tres niveles (100 % - 40 % - 10 %) para crear siempre el ambiente que deseas.
Encendido: al encenderla por primera vez, la lámpara ilumina al 100 % de su potencia. Segundo nivel: apaga la lámpara y vuelve a encenderla en menos de 2 segundos para reducir el brillo al 40 %. Tercer nivel: repite el proceso para bajar la lámpara al 10 % de su potencia.
Para aprovechar al máximo la función de regulación, enciende y apaga la lámpara en un intervalo de menos de 2 segundos para pasar al modo de regulación.
Ten en cuenta que la función de regulación no tiene memoria. Esto significa que, tras un apagado completo (p. ej., al desconectarla de la red eléctrica), la lámpara no guarda el último nivel de brillo ajustado. Al volver a encenderla, siempre arranca con un brillo del 100 %.
La lámpara no debe regularse con un regulador externo ni con un sistema de domótica, sino solo en tres niveles mediante un interruptor basculante de pared normal.